martes, 18 de marzo de 2008

Salutación militante a una compra subversiva

y por las calles,
Centímetro a centímetro flor de cemento,
Minuto a minuto grito de mentira,
De manos y pies ocultos en zapatos brillosos,
Lustroso, casi pulcro de rectitud,
Elevándose hasta el smog en toda su extensión,
Se palpa el rumor de cónica presencia
Tras retinas temerosas de hola en salutación
Abarrancada por fuerza de golpe, y
Uno que otro desdén plasmado en murallas de sed militante.

Porque así se nos embellecen las paredes,
Con consignas de revolución trepidante,
trepanante,
Y ciento veinte mil historias de vejez
En los sillones de la inconciencia,
Acariciando gatos,
Acicalando las uñas endurecidas de orfandad,
De sentidos esbozantes, de respiros diarios,
De una salida prístina al vagón que yace junto a sus camas,
Junto al libro de cabecera bíblica Castrense.

De porfía reveladora de nocturna rebeldía,
Corriendo al palco inútil y tañendo
Las teclas de un doble mundo que se arranca,
En conexiones de alta banda por callejuelas centímétricamente rodeadas,
Por una cutícula esterilizante de asepsia parca,
De manos y pies escondidos en la contrariedad de un amanecer solitario
Y porque no decirlo,
Enmudecidos en la bifurcación Estética de la vidas.

De roja sangre está tu cara,
y de rojo está la oferta sobre tu frente,
Delimitándote en los contornos de camarada traicionado,
que a las una de la tarde detonó en tu pecho la carga ungida en códigos de barras.
Ni apología ni elegía, sólo has quedado reducido;
Solo, en barrotes negros de acceso al grupúsculo
De los evangelizadores del pan, los cegadores del nacimiento.

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