martes, 18 de marzo de 2008

Hoy me visto de indiferencia para saludar las avenidas de mi ciudad,
Las mismas de siempre que se visten de trajes multiformes cada día,
De negro amanecer y de sucio desayuno;
De alegre sol medianero carneado en césped y eslabones de comida,
A la sombra del retrato clavado a huesos expectantes,
De tragadientes en referencia al que será de lo que guardan los bolsillos,
Los del hombre tranquilo que camina junto al que camina en borrasca,
El que corre, el de reflejo anímico macilento de porfía,
El que guarda en cerrojo y polvo los modales de inocencia,
Al transcurso de una sonrisa salvaje que aglutina toda la vida.

Hoy me visto como siempre, de los trajes de otros trajes
Y saludo la esencia de la belleza cristalizada,
Despernancada por los suburbios de tu cara.
Y busco las excusas que se anidan en mis gónadas rutilantes
Para invitarte al paseo por mis linfáticas contorsiones corporales
y ser arqueólogo de las ruinas de tu presencia borrosa y burlona
Que de física es resina suave y nada más que suavísima
Porque de gastos me las traje ajadas a hurtadillas
Y de sucio recorrido fue de metástasis a una simple coronilla nerviosa,
Que en sus cartílagos fosilizó recuerdo y en su médula, un vasto recorrido.

Hoy me visto y tanto,
tanto que te acicalo los engranajes,
Tanto que te veo en mi presencia,
tanto que te extraño de sentirte cerca,
Tanto que te evoco en errores y baladíes,
Tanto que de tanto sentirte desperdicié el tiempo y como siempre,
Irreverente, se fue en ditirambo el guía.

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